solo tres
Despus de quince aos de respirar mi primera bocanada de aire, me encontraba meditabundo y pensativo bajo la sombra de un peral, en el bosque al lado de la casa de colonias. Miraba cavilando las hojas que temblaban bajo el leve aire, y la luz que se colaba entre las copas de los rboles inundaba el camino ante m. Imagin a mis compaeros buscndome por los alrededores del edificio principal, esperando encontrarme con facilidad. Sonre. Ilusos.Me aburra esperando, as que decid saltar a la luz matinal e ir a dar un paseo por el camino, donde, de seguro, no me encontraran -no estaba permitido ir al bosque-. El silencio, slo roto por los crujidos de las hojas cadas al pisarlas, y algn que otro pajarillo con mucho tiempo libre, me envolva junto con los rboles, las rocas y la flora en una burbuja aislante, que me marginaba del mundo, y me dejaba pensar con tranquilidad.Todava pensaba en el encuentro con el afrancesado en la noche anterior. Nunca me haba fijado en l -su ergggre me daba dolor de cabeza-, pero, sin embargo se haba convertido en una fuente de placer sorprendentemente gustosa. Estar entre franceses empezaba a ser divertido.Desde que mis padres ingleses me trajesen a Barcelona a la tierna edad de dos aos, siempre me haba sentido un extrao, alguien diferente, y tambin indiferente. En cambio, cuando me encontraba entre franceses o gente no espaola o catalana me senta mucho mejor -mi acento ingls no molestaba a nadie-. Y, cada verano, mis padres me llevaban a unas colonias de futbol cerca de Montpellier, donde iban algunos compaeros mos, y donde, despus de tantos aos, tena multitud de conocidos.Segu caminando, baado por la sombra que proyectaban los perales, y pensando en el afrancesado. Su nombre era Romain, y, aunque valenciano, haba vivido desde pequeo en Nmes. Lo conoca de aos atrs, cuando ingres en el equipo de un ao menos de nuestro club. Como l, haba cuatro ms, y algunos de ellos s llamaban mucho la atencin.De repente o movimiento tras una esquina de arbustos. Me detuve, sorprendido de que hubiesen tenido el valor de venir a buscarme en ese sitio. Contuve la respiracin y esper a que una cabeza asomara tras los arbustos.Pero nadie apareci.Extraado, di un paso y par la oreja. Escuch claramente movimiento de hojas. Y, al cabo de unos segundos... un gemido alargado.- Aaaaah, aaaaaaaaaaaah...Mi falo reaccion rpidamente. Sonre. El campamento era slo de chicos. Al cabo de unos segundos, o de nuevo los mismos gemidos, pero entrecortados, y al cabo de menos otra voz se uni a los jadeos. Me acerqu todo lo silenciosamente que pude -el poco ruido que hice qued disimulado por los gemidos, que no se interrumpan por nada-. Me asom, como pude, y entre las hojas, pude contemplar la escena.En el suelo, sobre la hierba de al lado del camino, haba un chico de piel bastante morena, delgado, desnudo y con la suave espalda sobre las hojas, que vibraban por el movimiento del cuerpo del chico -llamado Gabriel- ocasionada por las embestidas de Alejandro, un chaval ms alto que Gabriel, delgado, tambin desnudo, de piel clara, moreno de pelo, un culito respingn genial y una verga dursima que se dejaba ver slo cada dcima de segundo, cuando no estaba dentro del culo abierto de Gabriel.Gabriel gema como una puta, jadeos alargados pero no muy altos. Se agarraba a lo que poda, fuese tierra, hojas, su propio trax, sus piernas, o la pelvis de Alejandro, que se mova a una velocidad de vrtigo, follando como una taladradora al pequeo Gabriel, dos aos menor que Alejandro, y uno menor que yo. Por la follada y por la cara de enajenado de Gabriel, ste estaba gozando al mximo. Tena la polla dursima, pero no tena tiempo ni siquiera de tocrsela.Se abraz al cuello de Alejandro, mientras ste no disminua ni un pice el ritmo vertiginoso de sus embestidas con la pelvis. El mayor tambin jadeaba, gozndolo, aunque no de la forma rastrera con que pareca disfrutar Gabriel, que pareca un verdadero puto.En realidad, Gabriel era bastante guarro. El da anterior se haba hecho una paja mientras comamos, argumentando que "lo necesitaba". El ao anterior se haba bajado los pantalones y los calzoncillos ante m, y, si no hubiese habido testigos, se la habra comido ah mismo.Alejandro, aunque no tena fama de serlo, lo llamaban "maricn" o "gay Alex" por su aspecto; no era amanerado, pero se desnudaba con facilidad -sobre todo en los juegos conjuntos- y haca mucho coeo con lo de su sexualidad.Ah, ante mis ojos viciosos, tena el coeo ms divertido sobre su sexualidad.Los gemidos de Gabriel se hicieron ms fuertes, ms subidos de tono, y enganch ms su cuerpo al de Alejandro. Hubo un momento que tir la cabeza hacia atrs para soltar un gemido bastante alto y lleno de placer, y pude ver, durante un segundo, que tena toda la boca llena de un lquido viscoso y blanco. Menuda fiesta se estaban montando.Y Alejandro, cmo se lo follaba! Llevaban como cinco minutos y el to no haba bajado ni un poco el ritmo de su follada. Incluso, a momentos, le daba a Gabriel ms fuerte, lo que implicaba el aumento del volumen de los gritos lujuriosos de Gabriel.De repente, Gabriel, interrumpiendo sus gemidos, empez a gritar, a cuerda suelta:- DIOS! ME CORRO! ME CORRO POR TI, ME PONES, DAME FUERTE, ME CORROOOOOOOOOO!!! AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!!!!!La polla dursima de Gabriel empez a echar chorros de semen sin que nadie la tocara, slo con el espordico roce del vientre de Alejandro como detonante. Alejandro lo agarr fuerte y le dio an ms fuerte por culo.Gabriel estuvo chillando durante lo que parecieron minutos enteros, hasta que su polla se vaci, y qued como mudo, como dormido, en xtasis; poco a poco, comenz de nuevo a soltar jadeos.- Ah.... ah.... s.... ah... ms... ah... ah... oooh... qu buena...Al cabo de poco, Gabriel volva a gemir como la puta de antes. Con los ojos como platos, mir mis pantalones, hmedos por la parte del paquete; al igual que Gabriel, no me haba faltado mucho estimulante para correrme.Centr mi atencin de nuevo en el polvo que echaban Alejandro y Gabriel. Era increble. Alejandro sudaba como un cerdo, al igual que el menor, pero no bajaba la intensidad de la culeada, y ya llevaban diez minutos.De repente, las embestidas fueron ms duras y ms fuertes, y la polla tiesa y sudada de Alejandro se clavaba hasta el fondo en el culo respingn de Gabriel. Alejandro apret los dientes y mir al cielo sin verlo, mientras se abrazaba con mucha fuerza a Gabriel. Los jadeos del mayor ganaron enintensidad a los del menor:- Aaah, aaaah, aaaaah, nene, cmo ests, qu culo, cmo ests, eres lahostia, me pones a mil! Me corro, me corro en tu culo, disfruta, me corro,me vengo, me corroooooooooooo!!! AAAAAAAH, AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHH!!Mientras se corra, Alejandro cule unas quince veces ms antes de detenerse, sudoroso. Mir a los ojos a Gabriel y ambos sonrieron con complicidad, y se dieron el morreo ms morboso que he visto en mi vida.Cul fue mi sorpresa cuando, de repente, de entre los rboles de ms all, apareci la altsima figura de Santi, el portero de mi equipo. Sonriendo, se dirigi hasta la pareja, que se coman los morros.- Eh, putas, os estaba buscando! -dijo, desabrochndose el cinturn.Alejandro y Gabriel se despegaron y el mayor sac su larga polla de las entraas del menor, sacando de ste un ltimo suspiro.- Me estaba desahogando con ste -contest Alejandro, levantndose.- Joder, os oa desde el otro lado. Me habis puesto mogolln -dijo Santi, bajndose los pantalones.Santi deba medir metro noventa u ochenta y cinco. Era bastante guapo, y tena un cuerpazo; desde pequeo haba sido demasiado delgado, pero hacia el verano pasado lo pas enterito en el gimnasio, y ahora tena los pectorales sper marcados, y los biceps y los hombros, y el culito y el paquetn. Adems, vesta arrapado, y se le marcaba muchsimo el cuerpo.Santi dio un morreo de campeones a Alejandro antes de acompaar, no sin cierta brusquedad, su cabeza hacia su paquete, escondido bajo los bxers. Alejandro lami como un guarro la polla tiesa y los huevos bajo la tela, hasta que el portero se baj los bxers y Alejandro se meti toda esa verga de veinte centmetros en la boca.Ese chaval pareca hacerlo todo con ese dinamismo tan morboso. Pajeaba con los labios el polln de Santi mientras ste soltaba suspiros del placer y pona los ojos en blanco. Gabriel, todava en el suelo, comenz a pajearse suavemente mirando la escena. Yo, plagiando su idea, lo imit.Al cabo, Santi y Alejandro parecieron cambiarse las tornas. La cabeza de Alejandro estaba quieta, mientras el portero se follaba con fuerza la boca del mayor.- Qu boquita... y qu culo... -deca Santi.Al cabo de unos minutos, se quit la camiseta, revelando ante su pblico la fabulosa visin de esos pectorales y abdominales tan marcados.El portero, que, por cierto, era de mi edad, levant a Alejandro, lo llev hasta el lugar donde reposaba Gabriel, y lo puso de cuatro patas. Santi meti toda la lengua en el culo de Alejandro, que grit de placer. Sus gemidos entrecortados se silenciaron cuando se trag la polla morena y no muy grande de Gabriel, que se dej llevar por el placer y puso los ojos en blanco.Al cabo de unos minutos, Santi ya se follaba con brutalidad el culazo de Alejandro, que no poda ms que estremecerse del placer. Gabriel, entre espasmos y gemidos, se corri en la boca del mayor, aunque no tan vigorosamente como la anterior vez.El menor se puso a cuatro patas y ofreci todo su ano con restos de semen a Alejandro, que, ni corto ni perezoso se lanz a comrselo entero. Gabriel se paje ampliamente mientras soltaba jadeos, a la vez que Santi mientras culeaba con vigor y se follaba a Alejandro.Gabriel acab corrindose de nuevo, y separ su culo de Alejandro, quien volvi a gemir con fuerza. El menor se acerc a Santi y, luego de comerse la boca durante largos instantes, le lami el pezn con lujuria desenfrenada.Mientras, Alejandro se la meneaba con la zurda, resistiendo con estoicismo las embestidas de pelvis del poderoso Santi.- Dios, qu polla tienes... qu gustazo... esto mi novia no puede hacrmelo... me encanta... dios, qu placer! Dame ms! S, as! OH, OH; S! ME VENGOOOOO!!!Ocho chorros de semen mancharon toda la hierba bajo Alejandro. Gabriel, por su parte, meti su polla en el culo de Santi con facilidad, y encul con fuerza al delgado pero fibradsimo portero, diciendo cosas como:- Nene, qu culo, s, nene, te follo, me encanta follarte, aaah, eres un putito, te gusta, te metes pepinos cuando vas quemado, ah, eres una puta!Santi, en sus culeadas, follaba a Alejandro y se follaba por Gabriel. Su cara, descompuesta por el placer, se endureci cuando, de repente, comenz a gritar como una puta en celo, y se le debi or hasta la casa de colonias.- S, ME PONIS, SOIS LO MEJOR! AAAAAH, SOIS MOS, QU GUSTO, QU PLACER, QU GOZO!! AAAAAAAAAAAAAAH, ME CORROOOOO, AAAAAAAH!!!!Cule varias veces ms, con una fuerza superior a la media, y, seguidamente, Gabriel se corri en el culo de Santi entre gritos. Cuando el portero se hubo corrido, Alejandro se levant, meti su polla en la boca de Santi, Gabriel le comi los huevos, relamindolos y chupndolos con ansias, y finalmente, Alejandro se corri en la cara de Santi.- Dios, qu bueno... -deca Alejandro, con los ojos en blanco.Santi y Gabriel se estaban morreando. Alejandro apart a Gabriel y se morre con Santi como si fuese lo ltimo que iba a hacer, y, seguidamente, otro tanto con Gabriel, el ms fogoso de los tres.- Deberamos irnos, putitas -dijo de pronto Santi.Los tres se vistieron y se fueron cuesta arriba, por el camino, con la mano de Santi sobando el culo de Alejandro por debajo del calzoncillo, y la mano de Gabriel haciendo lo mismo con el paquete del portero.Y yo me qued ah, enfrente de mis tres corridas, respirando con dificultad y viviendo lo que me pareca un sueo.